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Salmo 91:1

Los que viven al amparo del Altísimo encontrarán descanso a la sombra del Todopoderoso

05/13/2020

¿Qué es lo primero que viene a tu mente al leer las primeras palabras de este Salmo? ¿Tienes alguna experiencia o imagen de lo que para ti representa un amparo? ¿En qué o quiénes encuentras descanso?


Todo aquel que alguna vez ha sufrido pérdidas por guerras, desastres naturales, migraciones o aquellos que simplemente eligieron aventurarse a descubrir un nuevo mundo en vez de conservar su comodidad, conocen mejor que muchos lo que es un refugio que da amparo y descanso- porque al haberlo perdido, tuvieron que volverlo a buscar.


Así fue para mis abuelos. De pequeña me encantaba escuchar la historia de cuando llegaron por primera vez a habitar las inhóspitas tierras de Llames, Lonquimay, en plena cordillera de los Andes de Chile. Ellos recibieron del gobierno un trozo de tierra con bosques milenarios de araucarias. Al llegar no tenían casa, y su primer hogar fue el tronco ahuecado de una araucaria gigante de unos cuantos cientos de años, quizá mil. El tronco les fue de amparo ante las altas temperaturas de casi 40 grados en verano y a los nevazones de un metro o más en el invierno. Además, el piñón, su fruto que puede ser almacenado por mucho tiempo, fue un alimento nutritivo hasta su primera cosecha. La araucaria de los abuelos tenía la experiencia de cientos de años proveyendo protección y sustento para animales, aves e insectos y por tanto tenía una trayectoria más que probada para proveer vida, confianza y esperanza.


Leer este Salmo en este tiempo nos invita a pensar en dónde ha estado nuestro amparo. ¿Será que descuidadamente hemos buscado nuestra protección y seguridad en nuestro empleo, nuestra estabilidad económica, o nuestro estatus social? ¿Hemos puesto nuestra confianza en nuestra familia o círculo de amigos más que en Dios? Sin embargo, este poema nos invita a volver a centrar toda nuestra confianza en Él y recordar Su inmutable carácter. Dios quiere cuidarnos. Comparado a un árbol milenario, que entrega protección frente a las inclemencias, Dios nos ampara en tiempos extremos y sustenta en tiempos de escasez. Él es como un árbol imponente que es nido, que es casa, y castillo, un proveedor de esperanza fundada en la confianza de la permanencia y la fidelidad.


En estos tiempos de angustia, de escasez, y de incertidumbre acudamos al abrigo del Altísimo y moremos bajo la sombra del que todo lo puede porque será nuestro cuidador y fortaleza ante cualquier pérdida y el desconocido porvenir. Recordemos también, que al igual que el árbol de mis abuelos, Dios también tiene una larga trayectoria de fidelidad.


¿En qué área de tu vida te está invitando Dios a que lo conozcas más como tu protector?  Aunque Dios no provocó esta pandemia, como algunos líderes cristianos lo afirman, existe una invitación para nosotros, como si Dios nos preguntará: ¿Qué falsas seguridades han sido revelados en tu vida? ¿En dónde o quién has puesto tu confianza y estás dispuesto a depositar toda tu confianza en mí?

P.T. Cofré