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Salmo 91:8

Simplemente abre tus ojos y mira cómo los perversos reciben su merecido.

05/21/2020

Adaptado de los “12 Pasos Importantes Para Transformar tu Vida” de Janet Pérez

En los tiempos que vivimos, hemos sido testigos que el encuentro de la muerte es tanto con pobres como con ricos. El rico morirá en un lecho rodeado de comodidad y confort; mientras que el pobre lo hará en una humilde y sencilla cama. Pero al final, la muerte habrá llegado a ambos. Reflexionar sobre la “recompensa de los impíos,” es decir la muerte, debe reestructurar nuestra manera de pensar. Recordemos que la Biblia declara que todos somos impíos delante de Dios porque todos hemos pecado contra él; y que solo por Cristo podemos tener, como el salmista, la certeza y paz de ser llamados hijos perdonados. Por el sacrificio de Jesús ya no somos impíos sino herederos y Su cuerpo en esta tierra.

Debemos darnos cuenta de dónde venimos. Quienes éramos antes de Cristo y lo que eso implicaba ante el riesgo de la muerte. Despertemos a la realdad que somos Su iglesia, y que con ese regalo también nos dio importante responsabilidad. Te invito hoy, a reflexionar en el importante rol que tenemos como iglesia en estos tiempos críticos; que, como señala el versículo, al ser testigos de las asechanzas de la muerte ante los que aún son impíos, que no nos quedemos indiferentes.  Te invito a tomar este momento para solamente ver esta pandemia como una invitación a re-pensar en cómo no volver a ser los mismos, para que experimentemos un nuevo renacer como iglesia y como cristianos.

Te animo a leer detenidamente los siguientes 12 pequeños pasos reflexionando en cómo renovar nuestro pensamiento, y reevaluar nuestra actitud para experimentar una nueva conexión con Dios.

1. En lugar de preocuparnos por el mañana, caminemos en Su Palabra hoy compartiéndola con los demás

2. No le pidamos a Dios que elimine nuestro miedo, sino que remueva nuestra duda de que Él lo hará. Seamos sembradores de esperanza.

3. No sucumbimos a la autocompasión; lo entregamos todo a Dios y vemos las necesidades de otros.

4. No nos preocupamos por el éxito de nuestro negocio; hacemos nuestro negocio para agradecerle por lo que Él está haciendo y para ser de bendición en nuestras comunidades.

5. En lugar de pedirle que sane nuestra soledad, nos acatamos a la verdad de que Dios es suficiente.

6. No nos lamentamos por los errores de ayer, sino que estamos conformes con las bendiciones de hoy.

7. En lugar de temblar cuando nuestro bote se está hundiendo, hacemos que Dios sea el ancla de nuestra alma. Apuntamos a los demás a conocerlo como su Roca.

8. Cuando las respuestas no llegan, vamos al pie de la cruz y dejamos nuestros problemas allí. Damos testimonio de su bondad en abundancia como en escasez.

9. En lugar de desear la abundancia en nuestra cuenta bancaria, tenemos en cuenta las riquezas que Él derramó.

10. No elegimos nuestras batallas; se las entregamos todas al Señor.

11. En lugar de pedir éxito, tenemos éxito en confiar en Dios primero.

12. Y finalmente, cuando Dios parece estar callado, callamos las distracciones para poder escuchar el susurro de Su voz.

Que Dios cambie nuestros corazones para responder con Su corazón ante nuestro mundo quebrado y dolido. ¿Cómo puedes vivir tu papel como iglesia en este tiempo donde la muerta asecha?

Darío Torres