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Shalom con Dios

Una de las revelaciones más poderosas que nos brindan las Escrituras es que el corazón de Dios para nosotros es bueno. Una y otra vez Dios nos busca, procurando maneras de construir una conexión relacional amorosa con nosotros. Desafortunadamente, mucha gente tiene una relación tensa con Dios, porque su imagen de Dios está distorsionada. Aunque pueden recitar los atributos ortodoxos que a menudo asociamos con Dios, como el amor, la omnisciencia y la omnipotencia, su imagen mental real de Dios se asemeja más a la de un Dios prohibitivo, emocionalmente distante y castigador. Por supuesto, estas imágenes negativas influyen en cómo nos sentimos en relación con Dios, ya que es imposible disfrutar de una relación genuinamente apasionada y amorosa con Dios cuando nuestra imagen mental de él no inspira un amor apasionado. Una imagen de Dios cargada de tensión no sólo influye negativamente en nuestra relación con Dios, sino que además distorsiona nuestra autoimagen y la comprensión de todo lo demás en la vida.[i] Es por eso que Dios desea enormemente que restauremos nuestra relación con él y lo conozcamos por quién es realmente: Yahvé Shalom[ii], uno en esencia, pero una comunidad de seres en la que abunda el amor, el cuidado, la justicia, la pasión, la comprensión, el respeto y la bondad. [iii]  Curiosamente, “en la iglesia primitiva, una de las imágenes más poderosas utilizadas para la Trinidad era la imagen de una danza de coexistencia e interconexión”. El Padre, el Hijo y el Espíritu moran en una eterna y alegre danza vibrante de amor y honor, ritmo y armonía, gracia y belleza, dar y recibir. El universo fue creado para ser una expresión y extensión de esta danza de Dios”.[iv] 

 

Conocer a Yahvé Shalom, nos permitirá- ser parte de la familia de Dios, conocernos a nosotros mismos mejor, crecer en carácter y ser más íntegros. Juan Calvino, el reformador del siglo XVI, lo dijo así: “Casi toda sabiduría consiste en dos partes – el conocimiento de Dios y de nosotros mismos… no es fácil de discernir cuál precede y da a luz al otro.”[v]  En otras palabras, conocerse a sí mismo comienza con el conocimiento de Dios y viceversa. Así que, conocer, adorar y seguir al Dios que desea bendecirnos con un sentido de pertenencia y que quiere proveer para cada necesidad, es esto la esencia de vivir una vida de shalom.  Entonces, ¿cómo podemos crecer en nuestro conocimiento, comprensión y amor hacia Dios- el que anhela difundir el shalom en nuestras vidas y en el mundo?[vi]

 

Primero, haz crecer tu fe aprendiendo más sobre la historia de Dios, sobre cómo Dios actúa y se revela a sí mismo a lo largo de la historia, sobre cómo se pone a sí mismo en nuestro nivel humano y cómo busca establecer Shalom y cumplir su sueño en la tierra como en el cielo. Luego, da pasos para confiar en nuestro Dios bueno, bello y compasivo con tus decisiones de vida, incluyendo tus finanzas, ajustando tus prioridades y uniendo tu historia individual a la suya. A medida que empieces a perseguir el sueño y la visión de Dios (su Reino) en lugar de la tuya propia, podrás crecer más y convertirte en quien realmente eres.

 

En segundo lugar, nos convertimos en lo que adoramos. Y adoramos lo que más apreciamos. Cuando buscamos el placer, la belleza y la verdad fuera de Dios- en nosotros mismos, en otras criaturas, o en cosas como la riqueza y el estatus, nuestras vidas eventualmente se llenan de mucho dolor, confusión y errores. Así que, en vez de eso, enfócate en Dios y hazlo a él, el centro de tu adoración. No dividas tu vida entre una identidad religiosa y una secular. Adórale con toda tu vida, a través de tu trabajo, tu conducta, tus relaciones y en comunidad con otros. A medida que lo hagas, tu vida será transformada.

 

Como tercer enfoque, trabaja como para Dios. Tu trabajo es importante y la forma en que trabajas importa. Cuando entiendes esto, ya no trabajas sólo para ganar dinero o para sobrevivir. En cambio, al utilizar tus dones y talentos para representar a Jesús en tu esfera de trabajo, tu trabajo se convierte en una vocación – un acto de adoración – por medio del cual sirves y bendices a otros, trayendo más del shalom de Dios a la tierra. Entonces, trabajar como para el Señor, te permite experimentar más de Dios en tu vida cotidiana, ya que te conviertes en parte de la obra de Dios en la tierra, diseñado para hacer buenas obras y avanzar su Reino en tus esferas de influencia.

 

Y en cuarto lugar, no vivas para trabajar; trabaja para vivir. Eso significa, apartar momentos de descanso y reflexión en tu semana para disfrutar de un tiempo de calidad en comunión con amigos, familia y Dios. Cuando te conectes con otros y con Dios de tal manera, te sentirás menos agobiado por el estrés y las preocupaciones de la vida. Al recibir el regalo del sábado y tomar regularmente un descanso de la incertidumbre, la ansiedad y la inseguridad que caracteriza gran parte de la vida cotidiana, experimentarás más shalom, mayor serenidad, tranquilidad y paz en la vida.

 

En quinto lugar, alégrate siempre. Eso no significa, como algunos han dicho erróneamente, que debas estar siempre feliz. Ni siquiera Jesús estuvo siempre feliz. Sin embargo, nuestra alma cobra más vida y nuestra experiencia de la presencia de Dios se hace más real, cuando adoptamos una visión de la vida que está marcada más por la gratitud que por la amargura, más por el gozo que por la desesperación. Cuando rechazamos la tentación de dejar que el dolor y la frustración ahoguen sistemáticamente nuestra alegría, y en cambio prestamos atención y encontramos maneras de regocijarnos en las pequeñas cosas, de alegrarnos en nuestros amigos, de alegrarnos en la naturaleza, y de alegrarnos en Dios, experimentamos más shalom.

 

En resumen, Dios anhela que lo conozcamos como Yahvé Shalom, para que pueda derramar el río de shalom en nuestros corazones, vidas, relaciones, espacios de trabajo y sistemas. ¡Dios está de nuestro de nuestro lado, no en contra nuestra! Y aunque no podemos controlar las incertidumbres y circunstancias de la vida, en presencia de Yahvé Shalom, podemos encontrar esperanza, perspectiva, alegría, fuerza, valentía y paz, para afrontar cada día. Por eso Agustín, el obispo norteafricano del siglo IV, podía decir: “Enamorarse de Dios es el mayor romance; buscarlo, la mayor aventura; encontrarlo, el mayor logro humano”.[vii]

 

[i] Gregory A. Boyd, Is God to Blame, 21

[ii] In Judges 6:23-24 Gideon calls God Yahweh Shalom, which is one of the names the Bible gives God. Shalom thus originates from God, since God is Shalom.

[iii] Arthur F. Glasser, Announcing the Kingdom, 130;

[iv] Brian McLaren, The Secret Message of Jesus, 147

[v] John Calvin, Institutes, Book I Chapter I Section 1-3

[vi] Isaiah 48

[vii] Accessed online on November 5, 2020 at https://www.relevantmagazine.com/faith/15-augustine-quotes-helped-shape-modern-christian-thought/