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Shalom con los Demas

Las luchas étnicas, los conflictos, los desacuerdos, la polarización política, el ostracismo, la opresión, la violencia, la codicia, la injusticia, las enemistades, la deportación y la guerra han creado muchas dificultades, dolor y sufrimiento a lo largo de la historia de la humanidad. Incluso en casos en que la gente coexiste pacíficamente, eso no necesariamente significa que se interesen unos por otros, en particular cuando se procura evitar a los que son diferentes, cuando se niega a abrazar a otros en sus diferencias y se establecen sistemas para vivir en segregación; sistemas marcados por el ostracismo, la opresión, la deportación o incluso la exterminación.[i]  El resultado es experimentar una carencia de shalom profundamente arraigada en todos los ámbitos de la sociedad, ya que la exclusión de otros es una exclusión de Dios, siendo que aquellos que veamos como “el otro” son también hechos a imagen y semejanza de Dios.

 

Dios desea que experimentemos plenamente la alegría y la abundancia de la vida que él ha preparado para nosotros. Formar parte de una comunidad sana en la que podemos experimentar un sentido de pertenencia, recibir ánimo, y ser inspirados a crecer es parte del proceso que nos lleva a esta vida abundante. Sin embargo, sólo podremos experimentar ese shalom cuando nos abramos a los demás, vivamos en conexión y construyamos relaciones saludables. Pero ¿cómo podemos crear el tipo de espacios que nos permitan aprender a amar? ¿Cómo podemos cultivar en nosotros mismos una apertura para amar a los que son diferentes a nosotros? ¿Cómo podemos estar en shalom con otros, empezando por nuestra familia, nuestros vecinos, compañeros de trabajo y otros en nuestra ciudad, nación y mundo?

 

Primero, aprende a escuchar con empatía. Sé curioso, no te precipites a conclusiones preconcebidas, y permítete escuchar a aquellos que ven el mundo de manera diferente a ti. Aunque no siempre estés de acuerdo, te permitirá apreciar mejor su visión de la vida. Escuchar con generosidad puede abrir las puertas a amistades más profundas; puede ayudarte a superar divisiones, a dejar atrás prejuicios dañinos y la tendencia a convertir a los demás en objetos, y al mismo tiempo hacer posible que veas la humanidad en “el otro”.

 

En segundo lugar, muchos conflictos se agravan y quedan sin resolver porque tendemos a hablar “acerca” de los demás, en lugar de aprender el arte de hablar directamente con ellos. Podrás experimentar más shalom con otros, cuando te armes de valor para decir lo que se tiene que decir, pero hablándolo con amor. De hecho, saber hablar la verdad con amor, es también un aspecto crítico en poder confrontar a aquellos que denigran la imagen de Dios en los más vulnerables.

 

Tercero, cuanto más aprendas a otorgar el beneficio de la duda, mejor podrás construir conexiones y amistades más profundas con los demás. Todos tenemos una necesidad innata de sentir que somos “vistos y comprendidos”. Así que, cuando sentimos que otra persona está realmente interesada en nosotros, que no nos juzga y más bien busca entender quiénes somos y por qué hacemos lo que hacemos, eso nos levanta el ánimo y nos hace sentir vivos. De manera similar, tus relaciones mejorarán, cuando realmente busques entender y animar a los demás.

 

En cuarto lugar, todos hemos sido heridos y tenemos razones para desconfiar de los demás. Guardar rencores y apartar a los demás de nuestras vidas es siempre un camino tentador. Sin embargo, la falta de perdón nos mantiene cautivos, nos amarga y nos impide vivir en shalom. Por eso es fundamental que aprendas a sanar las relaciones rotas en tu vida extendiendo el perdón, incluso a ti mismo. Hacer esto, puede restaurar el shalom en tu vida, particularmente cuando recuperas las relaciones perdidas. Al mismo tiempo, recuerda que el perdón no se trata del otro, sino de ti, tu salud emocional, tu crecimiento y tu paz interior.

 

En resumen, Dios desea que vivas en shalom con los demás. Particularmente como seguidor de Jesús, Dios quiere que aprendas a vivir un estilo de vida marcado por el perdón, donde crezcas en tu capacidad de abrazar y amar a los que te rodean, porque al hacerlo, tu vida se enriquecerá. De hecho, como señala Howard Snyder: “Hasta que el reino de Dios pueda demostrarse en nuestras relaciones de amor con los demás, no tenemos nada creíble que decir a un mundo incrédulo y roto”. Pero cuando sí amamos, nos volvemos más plenos y completos en vivir los propósitos para los que fuimos creados, ya que la imagen de Dios en nosotros se profundiza en nuestro ser.

 

[i] Miroslav Wolf, quoted at https://www.questia.com/library/journal/1G1-83375481/new-starting-points-in-tile-ecumenical-peace-dialogue