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ESCUCHA GENEROSAMENTE

Se pronto para escuchar y presta toda tu atención. Minimiza las distracciones y deja de lado la necesidad de estar de acuerdo o en desacuerdo. Abandona tus juicios y ten curiosidad por saber más en lugar de hacer conclusiones precipitadas. Como Jesús, no sólo escuches a tus amigos o a aquellos como tú, sino dedica de tu tiempo y escucha generosamente a aquellos que son diferentes a ti, incluyendo a aquellos que son ignorados y marginados por la sociedad. Sobre todo, escucha buscando entender, incluyendo al Espíritu de Dios.

Pasajes Biblicos

Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse.

A los necios no les interesa tener entendimiento; solo quieren expresar sus propias opiniones. Precipitarse a responder antes de escuchar los hechos es a la vez necio y vergonzoso.

Los malhechores están ansiosos por escuchar el chisme; los mentirosos prestan suma atención a la calumnia … pero ahora es el momento de eliminar el enojo, la furia, el comportamiento malicioso, la calumnia y el lenguaje sucio.

Los que tienen entendimiento no pierden los estribos; los que se enojan fácilmente demuestran gran necedad… Los necios creen que su propio camino es el correcto, pero los sabios prestan atención a otros.

Más tarde, Mateo invitó a Jesús y a sus discípulos a una cena en su casa, junto con muchos cobradores de impuestos y otros pecadores de mala fama. Cuando los fariseos vieron esto, preguntaron a los discípulos: “¿Por qué su maestro come con semejante escoria?” Cuando Jesús los oyó, les dijo: “La gente sana no necesita médico, los enfermos sí”.

6. Escúchenme, amados hermanos. ¿No eligió Dios a los pobres de este mundo para que sean ricos en fe? ¿No son ellos los que heredarán el reino que Dios prometió a quienes lo aman?

7. ¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos. Todos los que salgan vencedores se sentarán conmigo en mi trono, tal como yo salí vencedor y me senté con mi Padre en su trono. Todo el que tenga oídos para oír debe escuchar al Espíritu y entender lo que él dice a las iglesias

Ideas para la Acción

Pon a un lado los celulares y las computadoras portátiles. Apaga la televisión o la computadora y habla cara a cara con alguien que amas. Concéntrate en lo que están diciendo; no en lo que tú quieres decir. Ten cuidado de no interrumpirlos, más bien busca escucharlos generosamente.

Reflexiones diarias

Muchos de nosotros somos prontos para hablar, pero lentos para escuchar. Santiago nos anima a cambiar este mal hábito; a limitar nuestro el impulso de responder mientras alguien más está hablando, asumiendo que ya sabemos lo que esa persona tiene intención de decir. Nos advierte que controlemos nuestra lengua y no nos enfademos cuando escuchemos cosas que no nos gusten. Entenderemos mejor el trasfondo de los demás cuando nos tomemos el tiempo de escucharlos con toda nuestra atención. Así que detén tu necesidad innata de responder, refutar, aconsejar o compartir tu propia opinión. En lugar de eso, primero escucha con generosidad. De la misma manera, escucha la palabra de Dios y ponla en práctica inmediatamente. ORA: que aprendas a ser mejor oyente. Escucha Generosamente.
Cuando creemos que tenemos todas las respuestas, no hay razón para escuchar a los demás. Ellos deben escucharnos. Si así es como has vivido tu vida, eres un necio y terminarás avergonzado. Es necesario admitir que no posees toda la verdad. Incluso las creencias con las que has crecido desde que eras un niño pueden ser incorrectas. Es un gozo saber que en la Iglesia estamos rodeados de hermanos y hermanas de toda tribu y nación que no ven las cosas exactamente como nosotros. Nunca se sabe si Dios ha elegido a una persona distinta a ti para ser Su mensajero. Por lo tanto, debes estar abierto a escuchar generosamente a los demás; ellos podrían ayudarte a moldear tu vida hacia algo mejor. ORACIÓN: que Dios te humille y te haga más abierto a escuchar a otros. Escucha Generosamente.
El chisme, la calumnia y la crítica mal dirigida son más venenosas para las relaciones humanas que cualquier otra cosa. Siembran desconfianza y destruyen las buenas amistades. Aun cuando escuchar un secreto se siente bien, no todas las cosas merecen ser escuchadas. Escuchar generosamente no es darle a un amigo espacio para hablar mal de otra persona o para divulgar los últimos chismes. No debes de tener nada que ver con rumores o teorías conspiracioncitas sin fundamento, ni hablar mal de los demás y nunca calumniar. No escuches críticas negativas contra otros, a menos que el que critica esté dispuesto a repetir la acusación en presencia de la persona. ORA: Dios te de convicción en tu corazón de alejarte de los lugares donde escuches chismes y calumnias. Escucha Generosamente.
El orgullo a menudo se interpone al intentar escuchar generosamente; creemos que tenemos la razón y que no tenemos necesidad de aprender de las experiencias de los demás. Asimismo, el tiempo puede ser otra barrera. Cuando tienes muchas cosas que hacer y no te puedes dar el lujo de “perder el tiempo”, es difícil dedicarlo a escuchar a alguien con quien no estás de acuerdo. La comprensión y la sabiduría, sin embargo, no se obtienen ignorando a los que son distintos a nosotros y yendo apresuradamente a atender nuestros pendientes. Se obtienen cuando tomas tiempo para escuchar a otros, conectar con sus historias y prestar atención a sus experiencias, incluso si son distintas a la tuya. ORA: que aprendas a escuchar, no a refutar, sino a entender. Escucha Generosamente.
Jesús a menudo se detuvo para interactuar y pasar tiempo de calidad con personas que eran “distintas” a él. El leproso, la mujer samaritana, la mujer que había estado sangrando durante muchos años, los niños, los pobres, los recaudadores de impuestos y los pecadores. Por ello fue fuertemente criticado por sus conciudadanos y líderes religiosos, que no podían entender por qué un rabino mostraría empatía. Como discípulo de Jesús, no sólo escuches a los que piensan, hablan y se parecen a ti, sino escucha para entender a personas que son distintas a ti. Conecta con las comunidades que ministras para discernir las sus necesidades. ORA: que tengas oportunidades para escuchar a alguien distinto a ti. Escucha Generosamente.
Si quieres crecer en tu fe y ayudar a construir el Reino de Dios en tu comunidad, no sólo escuches a personas que suenan educadas o que se visten como si fueran dignos de ser escuchados. De la misma manera, no sólo prestes atención a los adultos o a aquellos que son considerados exitosos por la sociedad. Piensa en Timoteo y su lucha por ser escuchado debido a su juventud. Cuando escuchamos generosamente sin favoritismos, cuando nos abrimos a escuchar a aquellos a quienes rara vez se les da una voz, imitamos a Cristo. Cuando no lo hacemos, Santiago nos llama infractores de la ley, jueces despiadados, guiados por malos pensamientos que calumnian el nombre de Jesús. Es algo bastante serio. ORACIÓN: que Dios te de convicción en tu corazón cuando muestras favoritismos. Escucha Generosamente.
En este fascinante capítulo y el anterior, Jesús habla con siete iglesias diferentes diciéndoles lo que le gustaba y aborrecía de ellas. Llama a algunas de ellas a arrepentirse, a cambiar sus costumbres y a recuperar su primer amor. Si las iglesias escucharan, Él podría tener comunión con ellas, como un amigo, una vez más. De lo contrario, su existencia seria obsoleta. Jesús quiere ser nuestro amigo, no sólo nuestro maestro, pero nos pide que abramos nuestros oídos y aceptemos su guía sobre cómo conducir nuestras vidas, usar nuestro dinero y vivir Sus valores en la tierra. ORA: que escuches lo que el Espíritu Santo te quiere decir a ti y a tu iglesia de los cambios que se deben hacer para poder impacto real en tu comunidad y en tu ciudad. Escucha Generosamente.

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