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CRECE TU FE

Dios quiere que te unas a Su historia y que traigas un cambio duradero a tu vida, tu familia, tu ciudad y tu mundo. Pero necesitarás fe para creer en algo que no tiene pruebas visibles. Para hacer crecer tu fe, busca oportunidades para aprender de aquellos que saben más de la Biblia y de la vida cristiana que tú. Participa regularmente en tu iglesia y grupo de discipulado, sirve a los demás, comparte las buenas noticias, sé generoso, confía en Dios con tus finanzas y sigue adelante, incluso cuando sea difícil.

Pasajes BÍblicos

La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos.

El Señor le había dicho a Abram: «Deja tu patria y a tus parientes y a la familia de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré.

3. La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver.

Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr…. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.

Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar cualquier tipo de problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse.

Entonces ya no seremos inmaduros como los niños. No seremos arrastrados de un lado a otro ni empujados por cualquier corriente de nuevas enseñanzas. No nos dejaremos llevar por personas que intenten engañarnos con mentiras tan hábiles que parezcan la verdad.

Su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades. Busquen el reino de Dios[a] por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.

Ideas para la Acción

Si no estás actualmente en un proceso de discipulado, habla con tu pastor o con algún líder de la iglesia y pregunta cómo puedes ser discipulado. Pide tener un tiempo con alguien a quien admires por su fe y hazle preguntas respecto a su caminar espiritual.

Reflexiones diarias

Lamentablemente, en muchos lugares la fe cristiana se ha reducido a un sistema de creencias religiosas: la idea de que si crees ciertas cosas serás rescatado de este mundo malvado, recibirás el perdón y tendrás acceso al cielo de aquí en adelante. Sin embargo, lo distintivo de nuestra fe cristiana es que Jesús es la Palabra hecha carne, no la Palabra convertida en una idea – una filosofía, una doctrina o un moralismo. El cristianismo primitivo tuvo éxito porque transformó las vidas de las personas en un mundo caótico, ofreciendo a las personas una forma alternativa de vivir una vida mejor aquí y ahora, dentro del Reino de Dios. ORA: que tú y tu iglesia desarrollen en una fe que es más que palabras, sino la vida de Jesús encarnada en sus vidas y en su comunidad. Crece tu fe.
Dios nos llama a vivir una fe que va más allá de aceptar ciertas creencias y obligaciones morales. Como en la historia de Abraham, Dios nos llama a vivir una vida nueva y radical. Primero, debemos abandonar nuestra antigua cosmovisión, la manera de vida de nuestro lugar de nacimiento y los dioses de la casa de nuestro padre – aquellos ídolos que nos han brindado seguridad en el pasado. Luego debemos poner nuestra confianza en Dios, embarcarnos en un nuevo viaje y dar lugar a una vida que practique lo que es correcto y justo, una familia que traiga bendición a muchos, una sociedad que honre a los humanos como portadores de la imagen de Dios, y un mundo de justicia y compasión, lleno del conocimiento de Dios. ORA: desarrollar una fe que no se conforme, sino que siga los pasos de Jesús de una forma nueva y radical. Crece tu fe.
El sueño de que Dios un día restaurará este mundo EN Shalom con el nuevo Jeru-Shalom descendiendo del cielo a la tierra, ha sido parte de nuestra fe desde los tiempos antiguos. Mientras tanto, aunque todavía no vemos ese mundo manifestarse, como aquellos hombres y mujeres llenos de fe que nos han precedido, también estamos llamados a creer que otro mundo es posible, convirtiéndonos en agentes de esa esperanza, encarnando ese nuevo mundo en el presente y trabajando para mejorar las cosas. El cristianismo sería increíblemente influyente si viviéramos nuestra fe con audacia, nos convirtiéramos en colaboradores de Dios y promulgáramos su Shalom en todas las situaciones de la vida cotidiana. ORA: que tengas fe para caminar en un mundo que aún no es perfecto y que puedas traer la presencia de Dios a tu ciudad. Crece tu fe.
En nuestra carrera maratónica hacia la meta (el Reino de Dios), debemos fijar nuestros ojos en Jesús e imaginar esta nube de testigos que ya terminaron la carrera, animándonos. Tal y como ellos, no debemos aceptar las cosas como son, sino arriesgarnos, atrevernos más, dar de nosotros para que ocurra algo nuevo, trabajar para que el mundo sea un mejor lugar y seguir adelante a pesar de los obstáculos. Tal y como ellos, no debemos quedarnos en la orilla y dejar todo en manos de Dios, sino permitir que Dios actúe a través de nosotros. Mientras otros maldicen la oscuridad, nosotros debemos encender la luz. Has sido invitado a formar parte de este equipo intergeneracional, que esta transformando el mundo. ORA: el Espíritu Santo pueda aumentar tu fe para que tu vida sea parte del cambio. Crece tu fe.
Muchas veces es en la adversidad y la prueba, cuando más dependemos de Dios, que crece nuestra fe. Cuando nos enfocamos en áreas que requieren de crecimiento, cuando abordamos dinámicas familiares problemáticas que han existido por años, cuando tratamos de entender dónde está Dios en tiempos de tribulación y cuando intentamos traer un cambio en nuestras ciudades, nuestra fe será puesta a prueba, podríamos ser atacados e incluso podríamos experimentar sufrimiento. Si perseveramos, incluso cuando duele, nuestra fe se fortalecerá, nos convertiremos en una fuente de inspiración para los que nos rodean y recibiremos la corona de la vida. ORA: por alguna área de tu vida que pone a prueba tu fe. Deja que Dios conozca tus luchas y tus heridas. Crece tu fe.
¿Has conocido alguna vez a una persona sabia, amable y madura; alguien que está seguro de quién es y de quién está llamado a ser? Esta es la meta por la cual queremos crecer en la fe: La madurez. No necesitamos más iglesias que produzcan creyentes inmaduros; bebés que hagan más bebés. Nuestra meta como cristianos debe ser dejar que el evangelio impregne y transforme todas nuestras ideas y actitudes, para que podamos terminar la carrera como personas emocional y espiritualmente maduras. La nueva fe es influenciable, manipulable y fácil de disuadir; pero a medida que la fe crece, se convierte en un árbol maduro: firmemente arraigado y capaz de soportar las tormentas. ORA: que el Espíritu te desarrolle una fe madura y te arraigue firmemente en la Palabra de Dios. Crece tu fe.
¿Viste esa palabra… TODO? Nuestro Padre celestial dice, busca primero mi Reino y vive rectamente, para recibir TODO lo que deseo darte. ¿Has hecho esto hoy? Si no, empieza por ahí. Confía en que Dios proveerá. Pregúntale qué quiere que hagas hoy y obedece. Luego pídele que te provea todo lo que necesites para el día. Por último, ten fe, creyendo que Él lo cumplirá. Cuando pones tu fe en Cristo y haces de la búsqueda del Reino de Dios el propósito principal de tu vida, Dios te protegerá, proveerá y cuidará, aunque no siempre de la manera que tú esperas. ORA: que aprendas a confiar en que Dios te proveerá y te dará más de lo que tu corazón desea. Crece tu fe.

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