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TRABAJA COMO PARA DIOS

No importa cuál sea tu profesión u ocupación, si eres padre, taxista, obrero de la construcción, profesor o ingeniero, tu trabajo le importa a Dios. Dios no sólo está interesado en tu trabajo en la iglesia, sino en tu trabajo diario. Así que, hagas lo que hagas, trabaja como para Dios. Da lo mejor de ti y hazlo bien. Evita ser perezoso, deshonesto o arrogante. En cambio, ve tu trabajo como un regalo de Dios a través del cual puedes servir, bendecir a otros y avanzar el Reino de Dios en la tierra.

Pasajes Biblicos

Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: “Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella.” … El Señor Dios puso al hombre en el jardín de Edén para que se ocupara de él y lo custodiara.

Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa.

Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente.

El amo lo llenó de elogios. “Bien hecho, mi buen siervo fiel. Has sido fiel en administrar esta pequeña cantidad, así que ahora te daré muchas más responsabilidades. ¡Ven a celebrar conmigo!”

Denigrar al prójimo es pecado; benditos los que ayudan a los pobres… Si eres ladrón, deja de robar. En cambio, usa tus manos en un buen trabajo digno y luego comparte generosamente con los que tienen necesidad.

Ustedes saben que mis dos manos han trabajado para satisfacer mis propias necesidades e incluso las necesidades de los que estuvieron conmigo.

Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: “¡Vuelvan a Dios!”

Ideas para la Acción

Esta semana, prueba algo nuevo. No pienses que tu trabajo es sólo como un lugar para producir dinero. Piensa en él como un lugar donde puedes bendecir a otros. Entonces haz o di una cosa que alegre a alguien más en tu trabajo: un colega, tu jefe, un cliente o alguien a quien sirvas.

Reflexiones diarias

Dios es un trabajador. Es parte de su carácter y naturaleza. Cuando nos creó a su imagen, también nos creó para trabajar. Toma un momento para pensar en eso. Dios te creó para que trabajes y lo adores a través de tu trabajo. El trabajo no es resultado del pecado, sino que es intrínsecamente bueno y parte del diseño original de Dios para la humanidad. Dios nos creó para que lo representemos fielmente en la tierra y colaboremos con Él. Nuestro trabajo es hacer avanzar Sus propósitos en la tierra a través de nuestro trabajo, transformando el caos en orden y creando bienestar para todos. ORA: que tu trabajo refleje al Dios que representas y que Dios te ayude a ser Su imagen en tu trabajo. Trabaja como para Dios.
Muchos cristianos han sido engañados y se les ha enseñado que los que trabajan en la iglesia, especialmente los evangelistas, misioneros y pastores, tienen un llamado más importante que aquellos que tienen “trabajos seculares”. Sin embargo, la Biblia no hace tal distinción. El llamado al “ministerio de tiempo completo” no es más importante que el llamado a los negocios, la construcción o las ventas. A todos se nos ha dado un llamado espiritual para ser “sacerdotes” y mostrar a los demás la bondad de Dios, dondequiera que trabajemos. Esto significa que tu trabajo es de interés central para Dios. ORA: que seas capaz de mostrar la bondad de Dios a las personas en tu trabajo por la forma en que les sirves a través de tus palabras, habilidades, dones y talentos. Trabaja como para Dios.
Podemos entender estos versículos de dos maneras: una superficial y una más profunda. La forma superficial es incorporar algunos símbolos cristianos en nuestro lugar de trabajo, como poner un versículo de la Biblia en nuestro cubículo o una calcomanía cristiana en nuestra caja de herramientas. Gestos como este, aunque significativos, no tienen mucho peso en sí mismos. Una forma más profunda de entender el desafío de Pablo es glorificar a Dios en tu trabajo tratando bien a los demás, superando la mediocridad, llegando a tiempo, siendo diligente, abrazando la excelencia, dando lo mejor de ti, y reconociendo que representas a Jesús en tu lugar de trabajo. ORA: que las acciones y actitudes que tengas en tu trabajo sean dignas de Jesús. Trabaja como para Dios.
En esta parábola, los sirvientes que pudieron lograr obtener una ganancia fueron alabados y se les confió más, pero el que no mostró ninguna ganancia fue duramente reprendido y expulsado. La parábola sugiere que, si elegimos aceptar a Jesús como rey, debemos dejar de ser perezosos, y no permitir que una mentalidad basada en el miedo nos domine. En su lugar, Dios espera que seamos los trabajadores más profesionales, más éticos y más competentes posibles, y que utilicemos todos los talentos, riquezas y recursos que tengamos para servir al bien común y promover Su reino. ORA: para que no desperdicies tu vida, sino que uses los dones y oportunidades que se te ha dado para alcanzar los propósitos de Dios. Trabaja como para Dios.
Dios es glorificado cuando aceptamos trabajar arduamente, evitamos desempeñar por debajo del estándar, asumimos responsabilidad y tratamos a nuestros vecinos, colegas y clientes con amabilidad y respeto. Cuando lo hacemos, nuestro trabajo se convierte en una fuente de provisión no sólo para nosotros mismos, sino también para bendecir a los pobres y a los necesitados. El propósito de nuestro trabajo es hacer el bien; es aquí donde podemos hacer muchas de las buenas obras que Dios ha preparado para que hagamos. El objetivo final de nuestro trabajo, por lo tanto, no es obtener una ganancia. Mientras que recibir una remuneración económica es bueno, el objetivo es el bienestar general. ORA: que Dios puede ayudarte a convertirte en un buen trabajador que pueda contribuir en el bienestar general de los demás. Trabaja como para Dios.
Pablo siguió trabajando como fabricante de tiendas, incluso después de recibir su “llamado al ministerio de tiempo completo”. Esto no era sólo un medio para apoyar su ministerio. En su lugar, convirtió su ocupación en un ministerio. A través de su arduo trabajo y su conducta correcta, demostró a sus clientes, proveedores y compañeros de trabajo una mentalidad y un comportamiento diferentes. Su objetivo no era sólo satisfacer sus propias necesidades, sino tener más de lo necesario para ayudar a los demás y promover el Reino de Dios. Al igual que Pablo, muchos de los primeros creyentes veían sus trabajos como su campo misionero, sirviendo a los demás, haciéndolos bien y convirtiéndose en sal y luz en su cultura. ORA: que Dios puede ayudarte a hacer de tu trabajo un lugar donde tu fe se convierte en hechos. Trabaja como para Dios.
Como embajadores del Reino de Dios, somos los representantes de Dios para llevar la reconciliación y el bienestar a todas las esferas del mundo, incluyendo nuestros trabajos. Cada día, al salir a hacer nuestro trabajo, debemos ser ministros de esta reconciliación. Acepta tu trabajo como el medio de Dios para servir a los demás y establecer su buen y justo gobierno. Cuando aceptas tu llamado como embajador y adoras a Dios a través de tu trabajo, tu trabajo se convierte en una oportunidad para impactar la cultura que te rodea y transformar tu ciudad. ORA: Señor, te oigo llamar a la puerta de mi lugar de trabajo. Abro la puerta y digo, ‘¡Jesús, entra! Te corono como Rey. Quiero servirte a través de mi trabajo”. Trabaja como para Dios.

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