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DA ALEGREMENTE

¡Alégrate, pues puedes dar a otros! Piensa en dar como un privilegio en vez de una obligación, una alegría en vez de una carga. Al considerar todo lo que se te ha confiado -tiempo, habilidades y dinero- pregunta: “¿Cómo me llama Dios a compartir lo que se me ha dado para hacer avanzar su Shalom en mi familia, iglesia, comunidad y mundo?” Recuerda, lo que tienes no es tuyo- es de Dios.

Pasajes Biblicos

¡Cuánto se alegra el rey en tu fuerza, oh Señor! Grita de alegría porque tú le das la victoria.

“¿Cuánto pan tienen? —preguntó—. Vayan y averigüen. Ellos regresaron e informaron: ”Tenemos cinco panes y dos pescados.” …. Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, miró hacia el cielo y los bendijo. Luego, a medida que partía los panes en trozos, se los daba a sus discípulos para que los distribuyeran entre la gente.

Honra al Señor con tus riquezas y con lo mejor de todo lo que produces… El generoso prosperará, y el que reanima a otros será reanimado… No dejes de hacer el bien… cuando esté a tu alcance ayudarlos.

Siempre habrá algunos que serán pobres en tu tierra, por eso te ordeno que compartas tus bienes generosamente con ellos y también con otros israelitas que pasen necesidad.

Cada uno debe decidir en su corazón cuánto dar; y no den de mala gana ni bajo presión, «porque Dios ama a la persona que da con alegría.”

“Les digo la verdad” dijo Jesús, “esta viuda pobre ha dado más que todos los demás. Pues ellos dieron una mínima parte de lo que les sobraba, pero ella, con lo pobre que es, dio todo lo que tenía.”

Enséñales a los ricos de este mundo que no sean orgullosos ni que confíen en su dinero, el cual es tan inestable. Deberían depositar su confianza en Dios, quien nos da en abundancia todo lo que necesitamos para que lo disfrutemos. Diles que usen su dinero para hacer el bien. Deberían ser ricos en buenas acciones, generosos con los que pasan necesidad y estar siempre dispuestos a compartir con otros.

Ideas para la Acción

Considera dar una ofrenda especial esta semana a la iglesia o dar un regalo a un vecino necesitado. Aparte del dinero, ¿qué más podrías dar esta semana? ¿Quizá tu tiempo o tu perdón?

Reflexiones diarias

Muchos cristianos hoy en día confunden los roles de administrador y rey. ¿No es verdad que muchas veces nos encontramos diciendo, “mi negocio”, “mi casa”, “mi trabajo”, “mi vida”? Creemos que lo que tenemos y lo que hemos ganado nos pertenece. Muchos de nosotros hemos olvidado que Dios es el legítimo rey y dueño de la tierra y de todo lo que hay en ella, incluidos nosotros y nuestras posesiones. Somos simples administradores, y como administradores nuestro trabajo es administrar la provisión de Dios de manera que haga avanzar Su Reino en la tierra. Así es: TODO lo que posees es de Dios; sólo eres un administrador de Su propiedad. ORA: que abraces tu identidad bíblica como administrador y buques administrar tu vida y tus posesiones para los propósitos de Dios. Da alegremente.
Dios no ordena ni espera que satisfagamos todas las necesidades que se presenten. Pero la lógica que dice, “Cómo no puedo hacer todo, no haré nada”, viene del infierno. De acuerdo con la historia de este pasaje, Dios hace GRANDES cosas con esos cinco panes y dos peces. En nuestras propias matemáticas concluimos rápidamente que lo poco que podemos ofrecer no irá muy lejos de todos modos, así que ofrecemos hasta menos que eso. Sorprendentemente, Dios utiliza otro sistema de matemáticas, las matemáticas del reino, porque cuando damos alegremente, él multiplica los efectos. Nunca eres demasiado pobre para dar, porque no se trata de cuánto das, sino de si das generosamente. Cuando lo haces, GRANDES cosas suceden. ORA: que Dios multiplique las ofrendas dadas por los cristianos de tu zona. Da alegremente.

Lee Proverbios 3:9-10; 3:27; 11:24-25; 14:31; 19:17; 22:9

El libro de Proverbios nos advierte sobre las maldiciones que vienen sobre aquellos que ignoran a los pobres, pero enaltece a aquellos que usan generosamente su riqueza para el bienestar de otros. No está mal tener riqueza; pero lo que se hace con ella es lo que cuenta. No trabajes sólo por tu propio bienestar sino ayuda cuando puedas; no retengas el bien. Juan Calvino, el reformador, dijo una vez que la abundancia de los ricos no estaba destinada al exceso, sino a aliviar las necesidades de sus compañeros cristianos. ¿Por qué no empezar a operar bajo la idea de que Dios nos ha dado en exceso, no para que podamos tener más, sino para que podamos dar más? ORA: que el Espíritu te ayude a ser más generoso. Da alegremente.
Moisés es bastante claro. La pobreza debe ser eliminada de Israel: No debería haber ningún pobre entre ustedes. El año sabático (Deut. 15) y el año del Jubileo (Lev. 25) ofrecían la estructura legal para hacer realidad este imperativo nacional. El problema, por supuesto, es que la pobreza no puede ser eliminada simplemente por decreto; el logro de tal hazaña debe provenir del deseo de un corazón compartido y de un compromiso con la visión de Dios de Shalom. Así que, Moisés continúa: Ya que siempre habrá pobres entre ustedes, no sean tacaños, sino den generosamente a los necesitados. ¿Cómo se alinea la actitud de tu corazón con el mandato de Moisés? ORA: por aquellos que están en necesidad y pregunta a Dios cómo puedes ayudar. Da alegremente.
Dar dinero es una de las cosas más difíciles para los cristianos, especialmente cuando intentamos estirar el dinero hasta fin de mes y aún hay cuentas que pagar. Sin embargo, ayudar a otros en sus necesidades es un principio fundamental de la espiritualidad cristiana, como ilustra este pasaje. Mostrar generosidad, dando nuestros recursos financieros como signo de nuestra gratitud, no es un extra opcional de la vida cristiana, sino que está en centro de nuestro corazón. Es fundamental que entiendas esto: el diezmo, las ofrendas y las donaciones juegan una parte vital en el amplio plan de Dios para expandir Su Reino. ORA: que el Espíritu te ayude a ver tu parte en compartir las bendiciones de Dios – ya sean grandes o pequeñas – con los demás. Da alegremente.
Dar alegremente no se trata de la cantidad que das, sino de dar con justicia. Los ricos en este pasaje dieron de su abundancia para que otros los ensalzaran. El problema: adquirieron sus riquezas a través de medios injustos; abusando de su poder para robar a las viudas de sus hogares. Su postura benévola era una farsa. La viuda, a su vez, daba con sacrificio, confiando en la provisión de Dios. Su motivación para dar y cómo logró lo que dio es crítica, dice Jesús. Pero lo más importante es que tu entrega dice algo acerca de dónde está tu confianza. ¿Confías en tu estatus/posición para tu seguridad financiera, o confías en Dios? ORA: como la viuda, que confíes en Dios y aprendas a dar sacrificialmente. Da alegremente.
La última sección de 1 Timoteo está llena de poderosas exhortaciones para los cristianos ricos. Algunos enseñaban que la piedad lleva inevitablemente a la prosperidad financiera (v.5), lo que motivó una fuerte amonestación por parte de Pablo. Para él, “ser piadoso” no era sinónimo de “poseer riqueza material”. Ser un verdadero cristiano, significa que no buscas satisfacción en las riquezas, sino en las necesidades básicas de la vida (v. 6-8). Significa que usas todo el dinero de más que Dios te ha proporcionado para el mejoramiento de otros – no vendiendo todo lo que tienes y volviéndote pobre – sino haciendo el bien, siendo generoso y dispuesto a compartir con los necesitados. ORA: que tu y más cristianos de tu ciudad den generosamente para las necesidades de allí. Da alegremente.

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